Ayer se cumplieron 275 años de la muerte de este militar, considerado por algunos como el mejor estratega de la historia de España y muy popular por seguir combatiendo hasta la extenuación pese a estar mutilado
Murió en la ruina y con su honor en entredicho. Con él se cumple lo de que buen vasallo si hubiese buen señor.
Hay varios libros sobre el tema de la defensa de Cartagena de Indias. Unos más peliculeros y otros menos. Pero con todo fue una gesta realmente heroica teniendo en cuenta la desproporción de fuerzas. La historiografía inglesa que ha tratado el tema (muy poca, no se prodigan con sus fiascos como nosotros), le echa buena parte de la culpa a la fiebre amarilla y a la insalubridad de la zona. De hecho la inmensa mayor parte de las bajas en la campaña son por enfermedad. Pero lo cierto es que con fuerzas muy inferiores se mantuvo la defensa a ultranza mientras una posición tras otra iban cayendo (los castillos de boca chica, las defensas exteriores...) hasta el asalto final a la propia plaza que se rechaza con graves pérdidas. Por mucho menos los americanos te montan dos películas sobre el álamo y tres museos.
la figura de Blas de Lezo hasta hace bien poco fue más apreciada (Y lo sigue siendo) en Colombia, donde se estudia en la escuela y se considera un héroe nacional. Ese es el verdadero drama.
Toda su vida es digna de película. No sólo la defensa de Cartagena de Indias.
Y tampoco es estudiada en profundidad el sistema implementado por España para gestionar el control sobre unos territorios tan inmensos y el tráfico marítimo. Ahora que resulta sencillo traer pimientos del piquillo cultivados en Perú y venderlos más baratos que los cultivados en Navarra todo nos parece sencillo, pero las comunicaciones con nuestro imperio de ultramar se mantuvieron durante cuatro siglos en base a un sistema bien engrasado que funcionó con una tasa de éxito que ya le gustaría tener a la navegación aliada en la II GM por ejemplo. Las claves del sistema eran los puertos fortificados en los que se centralizaba el comercio. Y de entre todos ellos el principal era sin duda Cartagena de Indias. Si Vernon llega a tomar o destruir Cartagena de Indias (Ya lo había hecho con Portobello un poco antes, el otro punto clave de las comunicaciones indianas), lo más probable es que el imperio de ultramar se hubiese perdido mucho antes. Era la cerrradura de nuestras colonias.
De hecho la guerra en la que se enmarca la campaña de Cartagena de Indias (La guerra de la oreja de Jenkins o guerra del asiento) es poco estudiada, y sin embargo fue la guerra en la que, pese a la desproporción de fuerzas, la Royal Navy sufrió sus mayores derrotas. No consiguió ninguno de sus objetivos pese a enfrentarse a un enemigo (España) que aún renqueaba tras el desastre que supuso la guerra de sucesión de 1702, con una marina y un ejército en plena reconstrucción desde sus cimientos, y que sin embargo (sobre todo la armada) dió una gran medida. De esos mimbres surgiría la armada de Carlos III, el momento de mayor esplendor de nuestra armada, por número de buques, arsenales y potencia, verdadera fuerza de élite de España en el siglo XVIII, posteriormente desarmada, desarticulada y desmembrada por el nefasto reinado de Carlos IV.
Recomiendo encarecidamente para los interesados en la armada española y la novela histórica la lectura de la saga de Luis Delgado Bañón "una saga marinera española". Es una obra que el autor aún está en curso de completar y de la que lleva 27 libros. Es muy esclarecedora
A modo de anécdota, la Armada tuvo la humorada de mandar a la conmemoración del bicentenario de la batalla de Trafalgar en Portsmouth a la fragada F-103 Blas de Lezo.
'Curioso juego, Dr. Falken. Parece que la única forma de ganar es no jugar.'